Escudo de la parroquia Parroquia Misionera
San José
Nuestra identidad

Quiénes somos

Iglesia Apostólica Misionera Virgen de Guadalupe

Nuestra iglesia

Iglesia Apostólica Misionera Virgen de Guadalupe

Somos la Iglesia Apostólica Misionera Virgen de Guadalupe, una iglesia independiente y autónoma, con feligreses en muchas partes de Colombia y en el mundo entero. Somos una iglesia que vive la catolicidad y el deseo de expandir el Reino de Dios sin ninguna frontera.

Al igual que otras iglesias católicas independientes, nuestra iglesia no está bajo la jurisdicción de Roma y, por lo tanto, no está sujeta a las normas y regulaciones establecidas por la Iglesia católica romana.

Nuestra doctrina está fundamentada en las Sagradas Escrituras, en el magisterio de la Iglesia universal, en el Evangelio de San Juan, en la espiritualidad paulina y en la espiritualidad de San Francisco Javier y Santa Teresita del Niño Jesús.

Somos una iglesia nueva, pero seria, que nace como una necesidad de dar respuesta a muchos fieles que reclaman un modelo de Iglesia más cercano, más humano y menos clerical.

Profesamos las mismas creencias universales expresadas en los Credos de Nicea y de los Apóstoles. Reconocemos los mismos dogmas de la Iglesia católica romana y mostramos respeto y empatía por el Papa como sucesor de Pedro.

Como parte de nuestra identidad, no aceptamos el dogma de la infalibilidad papal y no compartimos el celibato obligatorio.

Somos una Iglesia de sana doctrina, inspirada en las primeras comunidades cristianas descritas en los Hechos de los Apóstoles: comunidades fieles a las enseñanzas apostólicas, al compartir, a la fracción del pan, a la oración y a la solidaridad con quienes tenían necesidades.

Somos una Iglesia acogedora, inclusiva e incluyente. Nadie debe ser rechazado o marginado. Acogemos con respeto, caridad y misericordia a quienes buscan una experiencia de fe, incluyendo a divorciados que se han vuelto a casar, personas LGTBIQ+ y quienes no hayan encontrado su lugar en otras iglesias.

Todos somos invitados a renunciar a aquello que nos aleja de Dios y a iniciar un camino según el querer de Dios, con la ayuda de Cristo y la intercesión de la Santísima Virgen María.

Nuestra identidad espiritual

Una, Santa, Católica, Apostólica y Misionera

Cuatro características de la Iglesia y una quinta dimensión que expresa nuestro carisma misionero.

1

Una: porque tiene un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo y una sola cabeza, que es Cristo.

2

Santa: porque su fundador, Jesucristo, es santo, y porque el Espíritu Santo habita en ella.

3

Católica: porque está abierta a todos los hombres y mujeres de todas las naciones y épocas, y predica la fe en plenitud.

4

Apostólica: porque los apóstoles fueron continuadores de la obra de Jesús y su enseñanza y sucesión se continúa a través de los obispos.

5

Misionera: por el mandato de Cristo de hacer discípulos a todas las naciones (Mt 28,19). Nuestro propósito es evangelizar allí donde se nos llame.

Nuestra misión

Misión

Somos una iglesia en la que se vive y se transmite una fe que transforma vidas a través del amor de Cristo y de la Santísima Virgen María, predicando el Evangelio y sirviendo a los más necesitados con amor.

Somos una iglesia basada en el respeto, la obediencia y la fidelidad al proyecto de Jesús: una Iglesia que anuncia la Buena Nueva del Reino de Dios, denuncia el pecado y la opresión, fraterniza compartiendo como hermanos, sana y libera a través de los sacramentos, celebra mediante la Santa Eucaristía y diferentes celebraciones y ritos, y lleva a la práctica diaria las buenas obras.

Hacia dónde caminamos

Visión

Ser una iglesia vibrante y en crecimiento, donde cada uno de sus miembros se desarrolle espiritualmente y de manera integral, que impacte positivamente a su comunidad y sea fiel testimonio del amor de Dios.

Ser una iglesia comprometida, que se involucra activamente en la sociedad, promoviendo la justicia, la paz y el bienestar de todos sin ninguna excepción.

Ser una iglesia que trasciende: que deja un legado duradero, impactando a las generaciones presentes y futuras con el amor y la verdad de Dios.

Nuestra filosofía

En qué creemos

Principios que inspiran y orientan nuestra vida como Iglesia.

  1. Creemos en un Dios uno y trino que siempre ha actuado en la historia de la salvación de la humanidad.
  2. Creemos en el poder intercesor de la Santísima Virgen María para acercarnos a su Hijo Jesucristo, especialmente bajo la advocación de la Virgen de Guadalupe.
  3. Creemos en la inspiración del Espíritu Santo como nuestro guía en todas nuestras decisiones.
  4. Creemos en la importancia de la oración activa, que nos lleve a la práctica de servir a los demás.
  5. Creemos en las Sagradas Escrituras como norma de vida, especialmente en el Evangelio de San Juan y las cartas paulinas.
  6. Creemos en una Iglesia en continua misión.
  7. Creemos en una Iglesia incluyente y que vive el ecumenismo.
  8. Creemos en la importancia de vivir los sacramentos, porque a través de ellos actúa Jesús sanando, liberando y bendiciendo.
  9. Creemos en la Eucaristía como centro de todas nuestras celebraciones.
  10. Creemos en el valor del respeto y la puntualidad en cada uno de nuestros compromisos como Iglesia.
  11. Creemos en el ejemplo y testimonio de San Pablo, y en la espiritualidad misionera de San Francisco Javier y Santa Teresita del Niño Jesús.
  12. Creemos en el amor, la hermandad y el respeto como valores evangélicos que inspiran nuestro actuar.
  13. Creemos que nuestras decisiones deben buscar el consenso para favorecer la participación de todos los miembros.
  14. Creemos que, a través de las pequeñas comunidades de fe, podemos vivir más de cerca el Evangelio y fraternizar como hermanos.
  15. Creemos en la libertad con la que cada persona vive su fe.
  16. Creemos en el amor y respeto a la vida, rechazando aquello que atente contra la vida y la dignidad de las personas.
  17. Creemos en el amor y respeto a los niños, mujeres embarazadas, adultos mayores y personas en situación de discapacidad.
  18. Creemos en el respeto a la idiosincrasia de cada comunidad y a sus identidades culturales, sociales, artísticas y religiosas.
Lo que nos caracteriza

Nuestra vida y misión

La Eucaristía es el centro de nuestra experiencia de fe. Puede celebrarse en templos, capillas, oratorios, casas, colegios, parques u otros lugares dignos. Nuestra liturgia está basada en la liturgia universal de la Iglesia católica y en el rito romano.

Una misión permanente. Nuestro carisma es estar disponibles allí donde se nos necesite, trabajando por los más pobres y olvidados, entendiendo por pobre a quien carece de algo material o espiritual, especialmente de la experiencia del amor de Dios.

Nuestro trabajo pastoral no se limita a un territorio determinado. Podemos ser llamados a una casa, empresa, colegio, ancianato, hospital, comunidad rural o urbana, o a cualquier espacio que requiera nuestros servicios.

Comunidades de fe. En nuestras comunidades no se cobran los sacramentos. Promovemos la participación, la ofrenda y la colaboración de todos para el desarrollo del culto y de las actividades comunitarias.

Ministros consagrados. Los obispos, presbíteros y diáconos pueden ser célibes o casados. Los ministros deben procurar su propio sustento y el de sus familias mediante su trabajo, emprendimientos o pensión. Las comunidades pueden brindarles ayuda cuando esté dentro de sus posibilidades. En el documento institucional se expresa además que el servicio ministerial se realiza como una labor voluntaria, sin salario, sueldo o compensación económica por esa labor.

Los sacramentos. Reconocemos y respetamos los siete sacramentos como regalos de Jesús a la Iglesia para santificarnos y acercarnos a Él. El centro de nuestras celebraciones es la Sagrada Eucaristía y valoramos la reconciliación y la confesión periódica.

En nuestra Iglesia se bautiza a todos los niños, incluyendo a los de madres solteras, y se administra el sacramento del matrimonio a personas divorciadas, de acuerdo con nuestra práctica pastoral.

Nuestra historia eclesial

Catolicismo independiente y sucesión apostólica

La Iglesia Apostólica Misionera Virgen de Guadalupe se reconoce como una Iglesia independiente y autónoma. Su inspiración incluye el movimiento latinoamericano de iglesias católicas independientes, especialmente la experiencia vinculada a Carlos Duarte Costa y la Iglesia Católica Apostólica Brasileña.

La sucesión apostólica es entendida como la continuidad espiritual y ministerial que un obispo puede rastrear a través de una línea de obispos hasta la fe original de Jesucristo y los Apóstoles. En el contexto de una Iglesia independiente, esta noción expresa continuidad histórica, conexión con una tradición y una comprensión propia de la legitimidad apostólica.

Nuestros ministros

¿Qué cualidades buscamos?

Las cualidades de un verdadero pastor las encontramos en la primera carta del Apóstol Pablo a Timoteo, capítulo 3, versículos 1 al 13: ser irreprochable, sobrio, sensato, ordenado, hospitalario y hábil para enseñar; no ser agresivo ni amigo del dinero; gobernar bien su propia casa y vivir con respeto y buena conciencia.

En cuanto a los diáconos, deben ser respetables, sinceros, no aficionados al vino ni dados a negocios sucios, y guardar el misterio de la fe con conciencia pura. Deben ser probados primero y demostrar una vida intachable antes de ejercer el ministerio.

“Conviene que el obispo sea irreprochable…” — 1 Timoteo 3, 1-13

En nuestra Iglesia, el servicio ministerial se entiende como una vocación y una misión realizada con dedicación, amor y entrega a Dios y al prójimo.

Nuestro pastor

El Obispo

Mons. Alveiro Cano

Obispo Fundador

"Con la gracia de Dios y la intercesión de la Santísima Virgen, caminamos como una iglesia en misión permanente, cercana a cada persona que necesite del amor de Cristo."